Reconozco que aquella tarde me rompí. 
Caminaba por las calles de Barcelona, con mis recuerdos puestos en ti 

En fantasmas 

No sé porque a veces nos centramos en un lucha que sabemos pérdida de antemano 

Sin embargo, nos agarramos a esa leve esperanza que da levantarse después de cada derrota y pensamos:

-si pude levantarme es que mi destino aún está esperándome-
Sin embargo no es más que otro asalto contra la pérdida, otra oportunidad de reír por parte de quien maneja nuestros hilos. 

Somos un bufón en medio de la tormenta, en mitad de un barco llamado “no tienes ninguna oportunidad” que se hunde. 

Son todas esas heridas hechas a fuego en la piel las que, tozudas, siguen abiertas para seguir luchando un día más por las esperanzas perdidas. 

Mientras tú, herida a herida, te vas desangrando, poco a poco, perdiendo la conciencia de una realidad que te rodea pero que no consideras tuya. 
Y en medio de ese mareo sonríes, como en una fiebre alta llena de delirio, mientras ves salir poco a poco la sangre de tus heridas.
Fue en aquella tarde cuando la verdad me golpeó hasta romperme. Y de repente lo supe todo de ti. 
Y sabía que la mitad de lo que eras solo lo había escrito yo. 

Y la otra mitad, tan solo me la había inventado sobre la marcha. 
•Texto: Daniel M Givaudan 

•Model: @divina32 (Cristina)

#DMG

#Unabuhardillaenparis

#elchicoqueescribe 

#escritos

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