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4dmgivaudan una buhardilla en paris

Fue aquel día
Tú habías ido a una boda
Me llamaste, querías verme (necesitabas verme, porque en eso se basaba lo nuestro, necesidad)
Yo acudí, Como siempre
Con mi cabeza dando órdenes de que no lo hiciera y mis piernas sin obedecerlas.
Nos vemos
El mismo huracán de siempre
El mismo vendaval que se lo lleva todo
Nos miramos
Y el diablo dice que el baile puede empezar
Cenamos, tú me cuentas que en la boda no has podido evitar pensar en mi (como si en algún Segundo de esta vida no lo hiciéramos a cada momento)
Yo sé que desde hace mucho voy a las bodas anestesiado
Sonreímos, hay sushi de por medio
Cosa sería para dos que se comen crudos
Hasta la piel
Hablamos de todo y de nada importante
Lo importante está en las miradas y la electricidad que sobrevuela allá donde estamos
Vuelan algunos puñales
Pero tú y yo ya somos expertos equilibristas y sabemos esquivar cuando nos interesa.
Alguno hace diana
Pero lo obviamos
Demasiado perfume en el ambiente
Demasiadas ganas que contener
Otras veces es porque creo que tienes el corazón tan pequeño que nada te duele de verdad
Otras veces porque creo que ya nada puede hacerme daño a mi o el mío también es tan pequeño como el tuyo.
Mentiras todas, es solo que tú corazón y el mío están tan llenos de agujeros de batallas pasadas que ya no importa si acertamos o no.
Sonríes, sonrió
Bromeó, bromeas (capas de pintura encima de un daño tan grande el que arrastramos, pero que cumple su objetivo)
Hacemos el amor con las miradas durante un rato
Follas tan bien cuando me miras
Cuando alargamos el preliminar tanto como recorrerte entera solo mirándote.
Mirar, acariciar, entrar en ti y conectarse con el universo.
Fue ahí cuando lo supe, ya te lo dije alguna vez. Ya te lo dije UNA vez mirándote a los ojos.
Siempre caminas conmigo.
Hace tiempo asumí esa parte. Por eso es “fácil” seguir adelante.
Yo no he olvidado, pero no dejo de andar.
Hace tiempo entendí que nuestro Mustang se despeñó aquel día por aquella curva, con nuestra canción puesta en el radioCd
Ninguno de los dos sobrevivió.
Así que en parte, seguimos juntos. Allá donde estemos.

Daniel M. Givaudan.

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