En el café de los sueños.

Ella me regalaba libros. yo le regalaba sonrisas. Ella entonces me abrazaba como siempre había soñado. Así, del cuello, colgada de mi y mirándome a los ojos. Yo entonces la besaba como si fuera acabarse el mundo. Con el labio blando, restregándome por su boca,...

Diarios de motocicleta y Rutas. (1)

El tiempo a veces corría. Y otras tantas se quedaba quieto. Permaneciendo en una calma sosegadora, y esta actuaba en sus sentidos como un tranquilizante muscular. Era en aquella momentos cuando todo tenía un sentido relativo y las cosas adquirían una dimensión...